sábado, 18 de enero de 2020

“_”

Todos los atardeceres me recuerdan a ti. Todos, sin excepción, me recuerdan a ti. Entre más bonito el atardecer,apareces más vívida en mi recuerdo a pesar de sólo haberte visto un par de veces. Es curioso como el recuerdo puede sentirse tan real cuando me dejo llevar, para que después, note mi divagación y vuelva a la  realidad en la que tú no estás aquí conmigo. He comenzado a estudiar la pieza “Un atardecer” que compuso mi maestro, solo para darme cuenta que también me recuerda a ti, pero de una manera distinta. Ver el atardecer es como verte a ti, pero sin escucharte. Y tocar “Un atardecer” es como escucharte y sentir tu presencia, pero sin verte. Hoy toque “Un atardecer” mientras que el sol me iluminaba con sus últimos rayos, cerré los ojos y pude verte, y sentir tu presencia, y escucharte, para que después, al oscurecer y sonar la última nota, abriese los ojos y tu ya no estuvieras conmigo. 

miércoles, 11 de diciembre de 2019

Villa Hidalgo

Un día tarde, pero es parte de “Martes para Moni”

He vuelto al pueblo que me vio crecer. Desde 4to de primaria hasta 1ero de secundaria este pueblo tan mágico, para mi al menos, vio mi crecimiento. 
Es extraño como ahora vuelvo con una visión distinta de aquí, en realidad, es un pueblo feo, polvoriento y sin mucho que hacer. Antes tenía muchos amigos aquí, ahora en realidad tengo muchos conocidos, pero poco amigos, 5 para ser exactos, bueno, 4 porque uno se desprendió de nosotros buscando una vida más “activa” (alcohol y fiesta) y ahora en realidad no se donde este. 
En esta etapa del año se pone la feria, la cual antes veía como un enorme parque de diversiones de lujo, incluso mejor que Disney, y ahora me doy cuenta que es solo una avenida con puestos que venden cubetas y jarras de plástico, y unos cuantos juegos mecánicos, exactamente los mismos que la última vez que vine, hace más de 6 años. Cuando vengo siempre hago lo mismo, le mando un mensaje a mi amigo Chivo, y el viene a la paletería de en frente de mi casa, que es de mis otras 2 amigas, y ahí nos sentamos a platicar toda la tarde. En esta ocasión, por la feria,  yo y chivo fuimos a recorrerla toda (1 pequeña avenida) y le propuse que nos subiéramos a un juego.  Pude ver en el brillo de sus ojos su aún grande inocencia, al contarme que habían traído uno nuevo llamado el “Caos”. Yo, que ahora me preocupa la seguridad, le propuse que nos subiéramos a la “Sirena”  (que se veía más segura) solo para no irme de lo que podría ser la última vez que vea esta feria, que tantos anécdotas me trajo (como la vez que me compre 3 hot dogs por $25 solo para que los apoyará mal en la banqueta y terminarán siendo el rico manjar de un perro). 
“Pero en la punta wey” me dijo Chivo. La sirena es un barco que se balancea  sobre un eje central, de lado a lado, y se supone que en la punta estás más cerca del piso, pero también cuando subes estás en lo más alto. “Ya estás” le dije, y nos subimos. Una ola de recuerdos me invadió en ese lapso de tiempo que el juego se balanceaba, era como si mi espíritu de Niño ( o lo poco que aún quede en mi) se estuviera recargando con energía. 
Al bajar, volteé a ver a Chivo, quien se burlaba de mi por como me sujetaba del juego, y pude ver al mismo Niño que había conocido hace 9 años jugando fútbol en el corral de mi tía Nono, solo que ahora mide 1.80m y subió bastante de peso, cosa que el alega que es “masa muscular” (lo cual es una vil mentira) . En la medida de lo posible, aconsejo a Chivo lo mejor que puedo, para intentar guiarlo lo más posible en la vida tan desordenada que lleva, “no wey, yo voy a estudiar radiología” me dice, un mes después va a estudiar agricultura, y al siguiente va a poner un emporio de taxis. 
En realidad no se que vaya a ser de chivo, ni de Karla, ni de Wendy, ni de Carlos tampoco, es posible que en llegue el momento donde ya no los vuelva a ver nunca, y que nuestros caminos se separen, pero nadie logra escapar por completo de este pueblo, al que cada que vuelvo, me enriquece el alma. 

miércoles, 4 de diciembre de 2019

Supersticiones

Me he propuesto tener al menos un texto por semana para la única lectora que se que tengo,  la chica que había mencionado antes de las fotos de robots (ahora perros de la antigüedad).

Es extraño como puedes creerte algo, de lo cual no tienes la certeza que existe, o existirá. Como cuando de niño realmente creía que cerrando los ojos me volvía invisible, o que había tenis que me hacían correr más rápido que otros.
Parece ser que todo ser humano, por mas maduro o inteligente que sea, tiene algún tipo de superstición o creencia. Mi abuelita paterna, por ejemplo, no puede salir de su casa sin pasear la tarjetita que tiene de san no se quién por toda la casa, formando cruces en el aire con ella, apuntando a cada mueble y foto que tenga de nosotros, para ella poder salirse tranquila. No tiene la certeza de que en realidad eso le sirva para proteger la casa o no, pero a ella le da tranquilidad y lo hace más que anda para eso, su tranquilidad.

En mi caso, yo creo en las señales del destino, sin saber con certeza si estas realmente son señales del destino o simple casualidades de la vida (aunque algunos dicen que las casualidades no existen).
Hace unos meses, en un viaje a Las Vegas, yo compre un llavero en forma de corazón que tenía la letra B incrustada en el centro, y al reverso decía algo como "viva las vegas" o algo así, no lo tengo a la mano. El caso es que ese llavero, permaneció olvidado dentro de la mochila donde lo guardé por al rededor de 6 meses, y cuando fui a limpiar la mochila, al sacar ese llavero, vi que tenía pegado a el con unos imanes que no sabía que tenía, otro llavero similar (que definitivamente no había comprado), pero con otra letra (la cual no revelaré), que completaba el corazón y lo volvía un corazón entero. Desde entonces, estoy casi seguro, que la chica "indicada" para mi, tendrá un nombre cuya inicial sea la misma letra que ese llavero, por lo tanto, he de guardarlo, hasta ver si verdaderamente se cumple esa "señal". Ya que de no cumplirse, habré vivido engañado durante X cantidad de años, de aquí a entonces. 

Cada vez  que conozco a alguien nuevo, si de casualidad su inicial coincide con la del mencionado llavero, no puedo evitar emocionarme un poco, aunque me he jurado dejarme llevar y seguir la pauta que me va marcando la vida, siguiendo la tan mencionada frase de mi abuelo "Si te toca, aunque te quites, y si no te toca, aunque te pongas". 

Es difícil lectores, es difícil no saber que te depara el futuro, cuando quisiéramos (al menos yo) saberlo todo por adelantado.

Bruno

martes, 3 de diciembre de 2019

Historia breve de un hombre tímido


Para la chica de las fotos de robots.

Siempre me ha pasado lo mismo. No puedo hablar con gente nueva sin que mi mente se oponga totalmente a ello. Siempre tengo la intención de hacer nuevos amigos pero a la hora de la hora los nervios me atacan y prefiero no intentar nada para mantenerme tranquilo.
Varios pensamientos pasan por mi mente, los cuales  me impiden hacer eso que a otras personas les puede parecer cotidiano y sencillo. “No eres agradable” me susurra mi conciencia, “a nadie le interesa lo que tengas que decir”.
Es por eso que quiero contarles la historia, de como por fin, después de 17 años que tengo sobre la fas de la tierra, he podido vencer esa barrera mental que siempre me ha perturbado, y privado de lo que quizá podrían haber sido muy buenas amistades.

Es curioso como mi mente se puede enfocar en ciertas cosas, y darle vueltas y vueltas por días, meses e incluso años.
No siempre he tenido esta fijación con ser social o no serlo, solo llega cuando me veo  en una situación en donde socializar seria lo propio, en este caso, surgió en mi primer concurso de guitarra clásica en Salamanca.
Llegue ese día por la mañana a hacer mi inscripción y me puse a calentar y a mentalizarme para poder tocar lo mejor posible.  En el momento en que empezaron a llegar los demás concursantes, mis nervios dejaron de ser por el miedo a pasar a tocar en público, y se desviaron a ser a nervios por hablarle a las personas ( lo cual quería hacer para tener amigos de esta área).
Mientras calentaba, una chica se sentó como a 4 guitarras de distancia de mi y comenzó a afinar su guitarra en los pasillos  amplios de la Hacienda de Salamanca. En ese momento toda mi atención se centró en “socializar” y en agarrar ánimos para hablarle.  “A las tres le voy a decir que de donde viene” pensaba, sin embargo contaba 3 y no lo hacía. Conté hasta 3 unas 10 veces, pero no logre decir siquiera una palabra. Curiosamente, justo cuando por fin iba a contar hasta 3 y ahora si decirle algo, ella se paró y pasó al cuarto en donde estaban concursando. Eso fue lo más cerca que estuve de hablar con alguien en ese concurso.

Algunos meses después, ahora en mi tercer concurso de guitarra en Uurapan, mi fijación por socializar y hacer más amigos empezó días antes de viajar para el concurso. Mi fijación se volvió tan grande y obsesiva, que como prioridad había puesto en mi lista de metas “Hablarle a alguien en el concurso”, seguida de “Tocar lo mejor posible”.
Llegando al lugar donde iba a tocar,  una antigua fábrica de charandas, me repetía mis metas en la  mente “tengo que hablarle a alguien y tocar lo mejor posible, hablarle a alguien y tocar lo mejor posible”.  Y ahí es cuando volví a ver a esa chica, esta vez a poco más de 2 guitarras de distancia de mi, tomando foto a  la lista del orden de concursantes.
Ese tenía que ser el momento. Y así, sabiendo que si no cumplía estas metas no podría estar satisfecho, por fin agarre el valor y lo hice “Tú estabas en Salamanca ¿no?” A lo que ella respondió “Si, con razón te me hiciste conocido”. Si les escribo el resto de la conversación que tuve con ella les estaría mintiendo, porque no se si fueron los nervios de no saber que decir, la emoción de haberle hablado a alguien, o ambas cosas las que me impidieron recordar las palabras que intercambiamos después.
Una vez habíamos pasado todos se reunieron en grupo  los concursantes para platicar. Y yo, ya no satisfecho con solo haberle hablado a duras penas y por “encimita” a alguien, me acerque para platicar con ellos. Para mi sorpresa la platica fluyó fácilmente, y como me pasó antes, no puedo contarles exactamente qué se dijo en esa conversación o les estaría mintiendo, lo único que si se, es que después fuimos en busca de alitas para comer, unas alitas que recordaré por siempre, y que simbolizan la victoria contra mi mente poco social, o mejor dicho, la victoria sobre la idea de que soy una persona tímida.

Una chica a la que le gusta poner fotos de robot  me dijo que volviera a escribir aquí, es la misma chica que afinaba su guitarra en los pasillos amplios de la hacienda de Salamanca y la misma a la que nunca pensé que podría hablarle, así como a ninguno de los demás amigos que hice en ese concurso. Es por eso que aquí estamos una vez más, quizá sea el inicio de una racha de escritos, o quizá la ultima vez que escriba nunca.

Hasta pronto lectores.

jueves, 16 de marzo de 2017

La terrible adicción

Ya van varios meses desde que no escribo en esta pagina,
Desde hace semanas mi actitud ha cambiado por completo, cada que me doy cuenta de que estoy sobre usando el celular me siento terrible por que estoy haciendo las cosas tremenda mente mal y lo peor es que estoy consciente de ello y he llegado a una conclusión. Estoy adicto. Si, se que pueden pensar que como no voy poder con esa adicción etc etc la verdad pensaba lo mismo sobre el cigarro y el alcohol, pensaba que solo era dejar de comprar y punto, pero ahora comprendo por que les cuesta tanto trabajo dejar de hacerlo, la adicción es como una fuerza invisible terrible que te hace seguir una rutina determinada para mal, por que si fuera para bien todos quisieran estar adictos, pero bueno. Cuando me di cuenta de que lo que tengo es verdaderamente una adicción sentí una apuñalada al hígado.
Lo que hago en el celular realmente no es de mucha preocupación, si no más bien la frecuencia con lo que lo hago (jugar algun que otro jueguito, checar facebook, instagram, whatsapp etc) es cada 10 minutos desbloquear el celular para ver que hay de nuevo por ociosidad más que nada.
No tienen idea lectores de cuantas veces he jurado disminuir el uso de este aparato para que luego me atrape en sus enormes garras nuevamente y caiga de nuevo. No saben la cantidad de veces que mis papás han hablado conmigo sobre este vicio y aún así no puedo superarlo. He hecho horarios, me he puesto alarmas y aún así no logro escapar.
Lo peor de todo este vicio es que estoy malgastando mi tiempo en lo que se le podía llamar idioteces que no son como diría mi papá productivas para nada.
Cada que agarro el celular un enorme sentimiento de arrepentimiento corre por todo mi cuerpo, yo se que está mal y aún así lo sigo haciendo.
No se como le haré lectores pero tengo que disminuir, mas no eliminar su uso por que ete aparato me trae varias cosas sociales como pueden ser salidas con mis amigos y todas esas cosas que nos gistan a los adolescentes.
Bueno, a toda la gente que este leyendo este blog que ha revivido les recomiendo evitar cualquier tipo de adicción por completo y mantenganse haciendo cosas productivas.
Les informo que por enécima vez haré un intento por combatir este debora cerebro,m la verdad es que ya perdí toda fe pero iré con todo.
Estaré escribiendo aquí casi diario para combatir la ansiedad que pueda producirme no estar con el celular, y como siempre, un saludo y mantenganse productivos.

martes, 26 de abril de 2016

La nueva vida parte.2

Después de haber llegado al aeropuerto de Guadalajara y habernos saludado con mis abuelos paternos empezamos otro viaje, pero esta vez de Guadalajara a Colima y este era el viaje que me daba más flojera porque ya estaba tan cerca del lugar en donde mi vida estaría localizada y estaba impaciente por conocerlo y por esto me aburrí. Eran las 4 de la mañana y tenía una sensación revuelta entre de sueño, aburrimiento y felicidad y no sabía si platicar con mis abuelos, dormirme o ver por la ventana así que decidí dormirme y en cuanto me desperté ya habíamos llegado, no había estado en este lugar desde los 2 años y se me hacía muy bonito, es un ambiente cálido  muy envolvente y me hacía sentir en casa pues este es el lugar donde había nacido y me daba la bienvenida.

Ya en casa de mis abuelos, llegaron mis otros abuelos o mis abuelos maternos a llevarnos a los últimos 40 minutos de viaje pues ahora tenía que viajar de Colima a uno de sus municipios Tecomán lugar en donde vivían mis abuelitos maternos y yo ese lugar lo consideraba bastante aburrido porque un día ahí era todo el día encerrado y eso que mi primo vivía a la vuelta solo que él tenía sus actividades y no lo veía hasta las 7 de la noche, pero esta vez, mi mamá me dijo que solo estaríamos muy poco tiempo en esa casa  mientras conseguíamos una para rentar así que me hice el ánimo y todo el día me repetía la misma frase ´´Ya casi, aguanta tienes que aguantar´´ y así libraba el día y lo mismo con el día siguiente.

Algunos días después, volvimos a Colima a inscribir a mi hermana a su escuela pues ella había tenido la suerte de que había cupo para ella en una que estaba cerca de donde futura mente íbamos a vivir  y yo, pues no había tenido la suerte para que me aceptaran en la secundaria que quería, pero ahora algunas meses después me alegro de que no me hayan aceptado.

Un día después de que aceptaran a la escuela a mi hermana fuimos yo y mi mamá a la secundaria a la que yo quería ir pues me quedaba cerca de mi futura casa. Así que fuimos a la secundaria a hablar con el director y ese director estaba desde que llegamos predispuesto, cada que escuchaba que mi mamá paraba de decirle que me aceptara el mencionaba lo mismo ´no señora, ya estamos muy llenos ´a lo que mi mamá volvía a decirle que yo y mi esposo somos muy trabajadores, que a todo le hacemos con tal de ayudar a la escuela y obtenía la misma respuesta. Cuando salimos de la escuela después de una hora mi mamá, como siempre lo hace, se reportó con mi papá contándole todo lo acontecido a lo que mi papá respondía diciéndole los pasos a seguir después de esto etcétera. Y ya en el carro mi mamá me dijo que ya no le insistiríamos a ese señor que se nota que dios no me quería en esa escuela y todo un rollo a lo que yo asentí con la cabeza aunque realmente no había escuchado nada pero sabía que si me oponía no avanzaríamos.

Unos días después mi mamá y yo dejamos a mi hermana en su primer día de clases y yo la despedía mientras se metía a su salón con su sonrisa seminerviosa y enseguida fuimos a la SEP a tratar el asunto de mi secundaria a lo que la directora de educación secundaria del estado seguía insistiendo que me metieran a una secundaria que se llamaba no sé qué de reyes y no me convencía mucho pero ella dijo que pronto hablaría con el director y me acomodarían ahí

sábado, 23 de abril de 2016

La nueva vida parte.1

Con ansias esperaba el día, contaba las horas, los segundos todos los momentos y se me pasaban muy lentamente. Ahí, en Nueva Zelanda todo era lento y apenas me daba cuenta de ello. Desde que mi padre me había dado tal información todo se volvió más lento aun sentía como si mudara una piel, como las serpientes, o como si volviera a nacer, pues todo sería diferente.
Lo malo fue que cuando me lo dijeron era Julio ósea faltaban 4 meses y ese fue el gran error, pero de alguna manera había días en donde me olvidaba del tema y solo esos se pasaban rápido.
Después de tanto esperar el día llego, y mi gran viaje hacia mi tierra comenzó mientras mi "nueva vida" esperaba mi llegada. Aborde el avión que me llevaría un paso más cerca de la felicidad y este me llevó a Auckland ósea la isla norte del país que también conocía como mío o parte de mí. Solo viajamos yo, mi hermana y mi mamá, pues mi papá como todos los años lo hacía se tenía que quedar atrás y esperar más tiempo. Ya en el aeropuerto, no encontrábamos nada que comer así que solo nos quedó una opción comer en la única tienda que había abierta en ese entonces y para nuestra mala suerte, la comida estaba de la fregada no había cosa más horrorosa que eso así que terminando fuimos a comprar un peptobismol pero ya con prisa porque si no se nos iba el avión nos llevaba al segundo "escalón" de los tres que había para llegar. Como se imaginarán en el avión cené de nuevo ( pues hay que aprovechar las oportunidades) vi dos películas que me encantaron y sin previo aviso me quede dormido arriba de una señora que me quería quitar una fila de 4 asientos que había agarrado para mi solito.
Al día siguiente, desperté y me di cuenta que me había saltado el desayuno y no tendría nada que comer hasta que aterrizáramos así que mejor vi películas para olvidarme del tema y afortunadamente aguante hasta que aterrizamos.

Ya estaba en Los Ángeles y a un solo avión de llegar a mi destino y solo faltaban doce horas para partir pero como sé que el avión del final ósea el de Los ángeles a México es el que tiene más problemas y SIEMPRE se retrasa me programe para esperar 14 horas y en efecto eso fue lo que paso. Ya dada la hora del abordaje anunciaron " Señores pasajeros, el vuelo 511 de Los Ángeles a Guadalajara ha sido retrasado 2 horas debido a que no se ha terminado de dar el mantenimiento al avión, lo sentimos." Yo pensé que lo último debería de haber dicho así " debido a que fuimos bastante irresponsables y no terminamos a tiempo" pero ya que, a esperar.

Por fin llegó la hora me subí al avión y me intente dormir pero me fue imposible ya que el famoso Jetlag me invadía así que lo que hice fue ver por la ventana y contar cuantas veces flasheaba el foquito del ala del avión y así se pasó el tiempo y la hora del descenso llegó  y como siempre dijeron " Estimados pasajeros, abróchense sus cinturones porque comenzaremos el descenso a Guadalajara, son las 4 de la mañana actualmente, gracias por volar con Alaska Airlines" . En ese momento mi alegría dominaba mi cuerpo pues ya iba a llegar a la vida nueva que tenía tanto tiempo esperando.

Me baje del avión y enseguida fuimos a hacer los trámites para poder entrar, recogimos la maleta y al final apretamos el famoso botón para que si nos tocaba verde acceder directamente a donde nos estaban esperando mis abuelitos y si nos tocaba rojo nos tenían que registrar las maletas etc. Pero afortunadamente la máquina que estaba programada para que de cien veces que le picaras al botón una te tocara rojo nos tocó verde y pasamos y mi nueva vida, en ese momento comenzó y de Nueva Zelanda que forma parte de la mitad de mi ser tendría que esperar, como México lo había hecho 11 años de mi vida.